dilluns, de juliol 10, 2006
dissabte, de juliol 08, 2006
divendres, de juliol 07, 2006
dijous, de juliol 06, 2006
dimarts, de juliol 04, 2006
dilluns, de juliol 03, 2006
divendres, de juny 30, 2006
Àfrica - Etiòpia Sudàfrica etc. etc.
Què passa, que no entra ningú al meu cutre-blog des d'Àfrica? Vaig a veure si gràcies a aquest comentari algú hi entra des d'allà, des d'aquí al costat. ;-)
Només conec dos països d'aquest continent i els dos m'han encantat:
- Etiòpia. Vam fer, amb uns amics, la ruta històrica del nord del país (Lalibella, Gondar, Bahar Dar, Llac Tana, les catarates del Nil blau, etc.) la Setmana Santa de 2001 i ens va encantar. Un país per tornar-hi. Al sud per exemple on hi ha aquelles tribus (els omo?) amb el plat al llavi inferior. O a Axum, on hi ha un macroobelisc del temps de la quica i on diuen que hi ha també l'Arca de l'Aliança, custodiada per una persona que hi dedica la vida i que és la única que la pot veure.
- Sudàfrica. Hi he anat dues vegades. Una, l'agost-setembre de 2002, per a assistir a la Cimera de les Nacions Unides sobre Desenvolupament Sostenible. Vam aprofitar per passar uns dies al parc natural Kruger (lleons, girafes, hipopòtams, etc. etc.) i també per a fer una escapadeta a Ciutat del Cap.
Aquest any (2006) he tornat a Ciutat del Cap per un Congrés. Una ciutat preciosa. Des d'allà es pot visitar el Cap de Bona Esperança, el punt més al sudoest d'Àfrica.
Cal visitar Àfrica.
Només conec dos països d'aquest continent i els dos m'han encantat:- Etiòpia. Vam fer, amb uns amics, la ruta històrica del nord del país (Lalibella, Gondar, Bahar Dar, Llac Tana, les catarates del Nil blau, etc.) la Setmana Santa de 2001 i ens va encantar. Un país per tornar-hi. Al sud per exemple on hi ha aquelles tribus (els omo?) amb el plat al llavi inferior. O a Axum, on hi ha un macroobelisc del temps de la quica i on diuen que hi ha també l'Arca de l'Aliança, custodiada per una persona que hi dedica la vida i que és la única que la pot veure.
- Sudàfrica. Hi he anat dues vegades. Una, l'agost-setembre de 2002, per a assistir a la Cimera de les Nacions Unides sobre Desenvolupament Sostenible. Vam aprofitar per passar uns dies al parc natural Kruger (lleons, girafes, hipopòtams, etc. etc.) i també per a fer una escapadeta a Ciutat del Cap.
Aquest any (2006) he tornat a Ciutat del Cap per un Congrés. Una ciutat preciosa. Des d'allà es pot visitar el Cap de Bona Esperança, el punt més al sudoest d'Àfrica.
Cal visitar Àfrica.
Llibre recomanat per Maruja Torres ahir a El País
"De la desgracia de ser árabe", de Samir Kassir. Ed. Almuzara.
dijous, de juny 29, 2006
dimecres, de juny 28, 2006
dimecres, de juny 21, 2006
diumenge, de juny 11, 2006
Roger Mas - El despertar de la cançó d'autor
Roger Mas - El despertar de la cançó d'autor
La cançó "En la Rebequeria" és una mena de rap estrany en català (que m'agrada).
La cançó "En la Rebequeria" és una mena de rap estrany en català (que m'agrada).
dimarts, de juny 06, 2006
"Viajes con Heródoto", de R. Kapuscinski
Em sap greu dir-ho però no m'està entusiasmant l'últim llibre de Ryzsard Kapuscinski, "Viajes con Heródoto" (Ed. Anagrama, Barcelona 2006). Una mica espès, pel meu gust.
Entrevista a Kapuscinski per Ramón Lobo (trobada al blog d'Arcadi Espada, versió en pdf):
ENTREVISTA
"El sentido de la vida es cruzar fronteras"
RAMÓN LOBO, EL PAÍS
DOMINGO - 23-04-2006
Ryszard Kapuscinski tiene casi 74 años, una cadera dañada y unas inmensas ganas de viajar y de contar historias. Por las mañanas sube las escaleras que van de su casa del primer piso del número 11 de la calle Prokuratorska -en el apacible barrio de Sródmiescie
de Varsovia donde vive con su mujer Alicja- al ático del piso superior en el que escribe y recibe a sus visitantes rodeado de miles de libros, papeles, libretas de notas y recuerdos. Se trata de un espacio amplio y luminoso decorado desde un elegante desorden: cientos de ejemplares en varios idiomas apilados en el suelo y decenas de post it y otros recordatorios pegados en las vigas de madera que sostienen un techo altísimo, casi catedralicio, (entre ellos el esquema a mano y en media cuartilla de Viajes con Heródoto, su última obra, que en España publicará en breve la editorial Anagrama). En este lugar, en el que todo parece guardar un equilibrio mágico, uno se siente conectado a un cable de alta tensión, que no es otro que la pasión por la vida a través de la mirada lúcida de Kapuscinski.
La entrevista con el autor de El emperador -su primer éxito literario: una detallada descripción de la desmesura del poder absoluto en la corte de Haile Selassie en Etiopía- arranca con un accidente menor: la grabadora de última generación del entrevistador no funciona. Kapuscinski aprovecha la comicidad del desconcierto de su interlocutor para airear su aversión a los móviles, a Internet y al correo electrónico. "Me robarían mi tiempo", exclama. Después, tras preparar café, añade: "Un amigo americano tuvo el mismo problema en una entrevista con Gorbachov cuando era quien mandaba en la Unión Soviética. Desde entonces lleva tres aparatos y los utiliza simultáneamente".
A Kapuscinski le desagradan los magnetófonos porque, a su juicio, alteran el discurso, sea el del político, el del escritor o el de una persona cualquiera en África. "Mi experiencia es que en cuanto sacas la grabadora, el lenguaje se burocratiza, se transforma y surge el idioma oficial. Es como si el cerebro del entrevistado buscara la frase adecuada para ser inmortalizada en la cinta".
Uno de los grandes viajeros del último medio siglo, comenzó su carrera con ambiciones más bien modestas: sólo quería cruzar una frontera; cruzar y regresar en seguida; cruzar para saber qué se sentía al hacerlo. Nacido polaco en Pinsk (hoy Bielorrusia), Ryszard es un producto, una víctima más, del diabólico juego de fronteras del final de la Segunda Guerra Mundial. Al poco tiempo de emplearse como reportero en el diario polaco Sztandar Mlodych, en 1955, le dijo a Irena Tarlowska, su redactora jefa: "Quiero cruzar la frontera". Se refería a la de Checoslovaquia, pero un año después ella le envió a India regalándole para ese viaje el libro Historia de Heródoto. Desde entonces, Kapuscinski se mueve por el mundo acompañado del griego de Halicarnaso, con un ejemplar manoseado, subrayado y repleto de anotaciones, en busca del Otro, su gran obsesión, el motor de su vida y de su trabajo.
"Nunca ha sido sencillo cruzar una frontera", asegura sentado en una silla, donde su cadera se queja menos que hundida en el sofá. "A menudo cruzarla resulta peligroso, es algo que puede costar la vida; es la barrera entre la vida y la muerte. En Berlín hay un cementerio con la gente que no lo logró. Las fronteras se guardan con armas y en ellas se exigen documentos para pasar al otro lado. En la guerra fría, a las nuestras las llamaban telón de acero y más que países separaban mundos opuestos. El Mediterráneo es ahora una gran frontera en la que muchos mueren ahogados al intentar pasar de África a Europa. También sucede con los latinoamericanos entre México y EE UU. Personas que están dispuestas a morir en el mar o en el desierto porque buscan algo".
Kapuscinski sostiene que éstas no son las únicas fronteras (o murallas, como apunta en Viajes con Heródoto al describir China). Hay otras barreras que también es necesario saltar: la de la cultura, la de la familia, la del idioma, la del amor... "Mi vida ha sido un cruzar constante de fronteras, tanto físicas como metafísicas. Ése es para mí el verdadero sentido de la vida". Defiende el abandono del cubículo de la seguridad, del terruño, del árbol que da sombra, para ir en busca de las respuestas, del Quién, como hizo Heródoto hace 2.500 años. Hay que aventurarse en lo desconocido, dejarse guiar por "la magia de viajar" que "actúa como una droga" y en la que el "camino es el tesoro", escribe el reportero polaco en Viajes.
La primera vez
En su caso, la primera vez que cruzó una frontera lo hizo del Este al Oeste, la más brutal, en la que el mero hecho de pasar de un lado a otro representaba una gran emoción, un desafío. En este libro escrito de la mano de Heródoto, Ryszard cuenta que al llegar a Roma en los años cincuenta, de camino a India, unos amigos le ayudaron a comprar un traje italiano para que pudiera desembarazarse de su anticuada indumentaria del telón de acero. Pese a la nueva máscara, Kapuscinski notó que nada había cambiado: todos le miraban como a un extraño porque su otredad estaba en su forma de caminar, de mover las manos, de mirar. "Recuerdo que en 1994, más de cuatro años después de la caída del muro de Berlín, vi a unos alemanes del Este pasear por las calles del Oeste. Se sabía de dónde venían por su inseguridad. Parecían turistas en su propia ciudad".
Permanente búsqueda
La obra periodística y literaria de Kapuscinski, su vida, son la permanente búsqueda del Otro para la mejor divulgación entre los suyos, entre sus lectores, de sus costumbres y pensamientos, porque es en el desconocimiento donde se cultivan los virus del odio y de la guerra. El gran descubrimiento del hombre, asegura a menudo Kapuscinski, no fue la rueda si no ese Otro, cuando la primera tribu-familia de 150 miembros que vivía entre los dos ríos en Mesopotamia se topó con otra tribu-familia y ambos se dieron cuenta de que no estaban solos. ¿Qué hacer ante ese hallazgo?, se pregunta. Tres reacciones son la constante en la historia: ignorarlo, entablar contacto (comercio) o guerrear.
"El problema no es el miedo", dice, "sino la creación de ese miedo a lo desconocido, que es anterior. Cuando un niño se cruza con un desconocido puede reaccionar con temor, si ha sido inducido a ello, y correr a esconderse detrás de la falda de su madre. Pero también puede acercarse despreocupado al desconocido porque ve en él una oportunidad de juego. Se trata de la respuesta natural. Es la educación y la cultura las que nos van separando".
En Viajes, Kapuscinski explica el origen de la hospitalidad, una de las improntas de la civilización griega -acoger al desconocido, darle cobijo y alimento-. Una tradición que se conserva en muchos lugares de África en los que el que nada tiene comparte todo con el extranjero. "Esta costumbre se basa en la creencia griega de que el visitante podía ser un hombre o un dios disfrazado. Esa acogida llevaba pareja una responsabilidad: la seguridad del invitado. Ya nadie conoce de dónde procede esta costumbre ancestral que entiende el encuentro con otra persona como un acontecimiento, como una oportunidad y una fiesta. Nunca como un problema".
Esto no se da en la cultura occidental del siglo XXI, que no padece la escasez, las pandemias y enfermedades, ni el hambre del Tercer Mundo. En esta cultura opulenta todo está basado en el individualismo, en un egocentrismo radical en el que el yo es más importante que el grupo. Es una sociedad en la que el Otro ha dejado de interesar: sólo existo Yo y mis problemas. "Cuando había pocos seres humanos en el planeta, los peligros eran numerosos y las herramientas escasas para hacer frente a los animales salvajes y a la naturaleza, primaba la tribu, el grupo, porque fuera de él era imposible la supervivencia", dice Kapuscinski. "Al desarrollarse la tecnología para luchar contra esos peligros, con la llegada del progreso, surge el individuo. Ya no es necesaria la pertenencia al grupo para sobrevivir, para garantizar la continuidad de la especie. La noción del individuo que está por encima de la tribu es muy reciente".
Kapuscinski se levanta de nuevo. Esta vez para abrir las ventanas. Dentro hace un calor asfixiante; afuera, la temperatura es agradable: 10 grados centígrados tras cinco meses de duro invierno y grandes nevadas.
El maestro, como lo llamó Gabriel García Márquez, se queja de que los medios de comunicación actuales estén inundados de noticias aisladas, casi suspendidas, sin explicación alguna, y que el reportaje esté siendo expulsado de los principales periódicos. "Heródoto era un hombre curioso que se hacía muchas preguntas, y por eso viajó por el mundo de su época en busca de respuestas. Siempre creí que los reporteros éramos los buscadores de contextos, de las causas que explican lo que sucede. Quizá por eso los periódicos son ahora más aburridos y están perdiendo ventas en todo el mundo. Ninguno de los 20 finalistas de la última edición del Lettre-Ulysses del arte del reportaje [premio que se otorga en Berlín], y del que soy miembro del jurado, trabaja en medios de comunicación. Todos tuvieron que dejar sus empleos para dedicarse al gran reportaje. Este género se está trasladando a los libros porque ya no cabe en los periódicos, tan interesados en las pequeñas noticias sin contexto".
"Cuando vemos imágenes de las pateras, con 20 o 40 personas en su interior, empezamos a hablar de inmigración, y los políticos proponen medidas para combatirla o regularla. Un día leemos una noticia sobre la llegada a Italia de un barco con kurdos; otro, el hallazgo de asiáticos encerrados en un camión en Inglaterra; otro, de africanos saltando la valla de Melilla... Pero se trata de pequeñas noticias separadas que no explican nada. Se nos presentan fuera de contexto porque el verdadero contexto es la miseria".
"Cuando existía el telón de acero estábamos aislados. Apenas conocíamos algo del otro lado. Todo nos llegaba distorsionado. No sabíamos siquiera si vivíamos bien o mal porque no había nada distinto con lo que nos pudiéramos comparar. La diferencia hoy es que la televisión por satélite ha llevado las imágenes de nuestra vida a los rincones de África, y esas imágenes son las que han permitido a los africanos tomar conciencia de su verdadera situación, de su pobreza extrema. Cuando se declararon las independencias de India y Pakistán -y después las de la mayoría de los países africanos-, se produjo una gran euforia, una esperanza de que la misma independencia era la solución a los problemas. Se creó el Movimiento de los No Alineados para confrontar a Occidente, pero 20 años después, en 1972, tuvieron que admitir su fracaso, que el mundo desarrollado no estaba dispuesto a atender sus aspiraciones. Ahora, la táctica es otra. Ya no se trata de buscar la confrontación, esta vez el objetivo es intentar la penetración. No es una acción organizada, sólo el débil que busca la igualdad cruzando el mar y los desiertos, jugándose la existencia, para saltar la nueva frontera que separa la muerte segura de la posibilidad de vida. Y los periodistas no estamos informando del contexto, de que los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. Occidente ha creado unas condiciones de desigualdad tales que la única salida de los pobres es jugarse todo para alcanzar ese mundo donde están acumulados los bienes y el bienestar, y es muy hipócrita decirles que ahora ya no pueden cruzar. Es un problema que tiene una solución muy difícil".
En Viajes con Heródoto, Kapuscinski describe cómo hace 2.500 años ya existía una lucha entre Occidente y Oriente, los dos grandes modelos de la época, la democrática Grecia frente a la dictadura persa, y que la primacía de la primera, de Europa, durante los siglos siguientes se libró en las Termópilas y en las aguas de Salamina, con la derrota de Jerjes, el rey de reyes persa. El reportero polaco, el maestro para García Márquez, se niega a aceptar que exista hoy una reedición de esa vieja confrontación con la guerra contra el terrorismo internacional que libra el presidente de EE UU, Bush. "Oriente no es sólo el mundo islámico. Oriente es, sobre todo, China y es India también.
Oriente es el confucionismo, el budismo, el taoísmo... El islam sería el tercer elemento. Centrar toda la atención en ese mundo islámico, intentar crear un problema con él, es un grave error y una manipulación". En el libro, Kapuscinski cuenta que cuando estuvo en Argelia, en la época del golpe de Estado contra Ahmed Ben Bella, le explicaron que había dos islam, el del río, como denominaban al costero -más permeable a las influencias como toda frontera y, por lo tanto, moderado y afable con el Otro-, y el del desierto: severo e impenetrable. "No se puede hablar de una religión monolítica, de un todo homogéneo, pues nada tienen que ver, por ejemplo, el islam bantú africano, en el que no existe el concepto del terrorismo, con el que se profesa en Oriente Próximo. El islam se ha ido enriqueciendo, y de alguna manera modificando, durante su expansión al entrar en contacto con una gran variedad de culturas autóctonas". A mano y a máquina
Kapuscinski se incorpora lentamente de la silla, estira las piernas, cierra la ventana y busca el ejemplar de Historia que le acompañó en sus viajes durante más de 50 años ("Tengo más de otras ediciones", confiesa). Tras mostrarlo a su interlocutor se sienta detrás de la gran mesa de su despacho. Allí, en el lugar donde escribe sus historias, siempre a mano aunque después las pasa a máquina (nunca al ordenador), vuelve a hablar del trabajo de toda su vida y asegura que el gran periodismo es capaz de salvar vidas y de modificar el curso de los acontecimientos, y recuerda para ello lo ocurrido en Somalia antes de la retirada estadounidense. Unas imágenes de televisión de varios soldados norteamericanos muertos y arrastrados por las calles de Mogadiscio crearon en EE UU una opinión pública instantánea en favor de la salida. Kapuscinski juguetea con varios de sus bolígrafos. "Los colecciono. Tengo de la mayoría de los lugares en los que he estado. Son más de 700", asegura desde una sonrisa, "pero muchos no funcionan". Preguntado sobre si conocía algún periodista a quien su primer jefe le hubiera regalado un libro como Historia, responde que la cuestión nos obligaría a sostener otra entrevista de dos horas, a la que parece muy dispuesto.
¿Recomendaría que se estudie a Heródoto, el primer reportero, el primer gran buscador de contextos, en las facultades de periodismo?, pregunta el visitante. Kapuscinski vuelve sonreír: "¿Para qué? Si nadie me va a hacer caso".
Heródoto como guía
EL LIBRO que ahora publica Ryszard Kapuscinski en España es un juego con la historia de la mano de su fundador, Heródoto de Halicarnaso. Se mueve con él por el mundo antiguo y por el moderno. Por India y China, sus primeros viajes como reportero en los años cincuenta. Y por África. En ellos, el joven periodista polaco que era entonces Kapuscinski descubre las limitaciones del idioma hablado y las extraordinarias posibilidades del corporal, de ese conjunto de signos, gestos y olores que los británicos llaman química. En Etiopía recorrió miles de kilómetros junto a su chófer, un hombre prudente que sólo conocía dos palabras en inglés, problem y no problem, sin que esa limitación generara incomunicación alguna entre ellos.
El hallazgo de este vocabulario paralelo y mudo, a menudo invisible para el que no sabe mirar o carece de tiempo para ver, es uno de los elementos fundamentales que determinan su estilo como reportero.
Fue en la agencia de noticias polaca, gracias a la estrechez de sus presupuestos, donde Kapuscinski se topó con el segundo pilar de su forma especialísima de trabajar y de contar historias. Explica en Viajes con Heródoto que sus colegas de las agencias occidentales disponían de dinero abundante para contratar intérpretes y adquirir las potentes radios Zenith Trans-Oceanic, con las que sintonizaban cualquier emisora del mundo. Al no disponer de tales herramientas, Kapuscinski tuvo que pisar las calles y mancharse los zapatos del polvo. "No queda más remedio que andar, preguntar, escuchar, acopiar, atesorar y enhebrar las informaciones, las opiniones y las historias", escribe en Viajes. "No me quejo, porque gracias a esto conozco a muchas personas y me entero de cosas que no aparecen en la prensa y en la radio".
La curiosidad periodística, la necesidad de interrogar al Otro, de interesarse por él, se ha convertido en una parte inseparable de su carácter. De su forma de ser. Terminada la entrevista, sentados en un taxi en dirección al restaurante Quianti, uno de sus favoritos en Varsovia, Kapuscinski se acomoda en el asiento delantero y desde él pregunta al conductor, provocándole una conversación. Agnieszka Flisek, una de sus ayudantes que lleva cuatro años con él, asegura que siempre es así: "Cuando me conoció se interesó por mi vida. Pensé que era sólo un gesto de educación del gran hombre, pero después comprendí que no era una excepción. Es su forma de estar en la vida".
Entrevista a Kapuscinski per Ramón Lobo (trobada al blog d'Arcadi Espada, versió en pdf):
ENTREVISTA
"El sentido de la vida es cruzar fronteras"
RAMÓN LOBO, EL PAÍS
DOMINGO - 23-04-2006
Ryszard Kapuscinski tiene casi 74 años, una cadera dañada y unas inmensas ganas de viajar y de contar historias. Por las mañanas sube las escaleras que van de su casa del primer piso del número 11 de la calle Prokuratorska -en el apacible barrio de Sródmiescie
de Varsovia donde vive con su mujer Alicja- al ático del piso superior en el que escribe y recibe a sus visitantes rodeado de miles de libros, papeles, libretas de notas y recuerdos. Se trata de un espacio amplio y luminoso decorado desde un elegante desorden: cientos de ejemplares en varios idiomas apilados en el suelo y decenas de post it y otros recordatorios pegados en las vigas de madera que sostienen un techo altísimo, casi catedralicio, (entre ellos el esquema a mano y en media cuartilla de Viajes con Heródoto, su última obra, que en España publicará en breve la editorial Anagrama). En este lugar, en el que todo parece guardar un equilibrio mágico, uno se siente conectado a un cable de alta tensión, que no es otro que la pasión por la vida a través de la mirada lúcida de Kapuscinski.
La entrevista con el autor de El emperador -su primer éxito literario: una detallada descripción de la desmesura del poder absoluto en la corte de Haile Selassie en Etiopía- arranca con un accidente menor: la grabadora de última generación del entrevistador no funciona. Kapuscinski aprovecha la comicidad del desconcierto de su interlocutor para airear su aversión a los móviles, a Internet y al correo electrónico. "Me robarían mi tiempo", exclama. Después, tras preparar café, añade: "Un amigo americano tuvo el mismo problema en una entrevista con Gorbachov cuando era quien mandaba en la Unión Soviética. Desde entonces lleva tres aparatos y los utiliza simultáneamente".
A Kapuscinski le desagradan los magnetófonos porque, a su juicio, alteran el discurso, sea el del político, el del escritor o el de una persona cualquiera en África. "Mi experiencia es que en cuanto sacas la grabadora, el lenguaje se burocratiza, se transforma y surge el idioma oficial. Es como si el cerebro del entrevistado buscara la frase adecuada para ser inmortalizada en la cinta".
Uno de los grandes viajeros del último medio siglo, comenzó su carrera con ambiciones más bien modestas: sólo quería cruzar una frontera; cruzar y regresar en seguida; cruzar para saber qué se sentía al hacerlo. Nacido polaco en Pinsk (hoy Bielorrusia), Ryszard es un producto, una víctima más, del diabólico juego de fronteras del final de la Segunda Guerra Mundial. Al poco tiempo de emplearse como reportero en el diario polaco Sztandar Mlodych, en 1955, le dijo a Irena Tarlowska, su redactora jefa: "Quiero cruzar la frontera". Se refería a la de Checoslovaquia, pero un año después ella le envió a India regalándole para ese viaje el libro Historia de Heródoto. Desde entonces, Kapuscinski se mueve por el mundo acompañado del griego de Halicarnaso, con un ejemplar manoseado, subrayado y repleto de anotaciones, en busca del Otro, su gran obsesión, el motor de su vida y de su trabajo.
"Nunca ha sido sencillo cruzar una frontera", asegura sentado en una silla, donde su cadera se queja menos que hundida en el sofá. "A menudo cruzarla resulta peligroso, es algo que puede costar la vida; es la barrera entre la vida y la muerte. En Berlín hay un cementerio con la gente que no lo logró. Las fronteras se guardan con armas y en ellas se exigen documentos para pasar al otro lado. En la guerra fría, a las nuestras las llamaban telón de acero y más que países separaban mundos opuestos. El Mediterráneo es ahora una gran frontera en la que muchos mueren ahogados al intentar pasar de África a Europa. También sucede con los latinoamericanos entre México y EE UU. Personas que están dispuestas a morir en el mar o en el desierto porque buscan algo".
Kapuscinski sostiene que éstas no son las únicas fronteras (o murallas, como apunta en Viajes con Heródoto al describir China). Hay otras barreras que también es necesario saltar: la de la cultura, la de la familia, la del idioma, la del amor... "Mi vida ha sido un cruzar constante de fronteras, tanto físicas como metafísicas. Ése es para mí el verdadero sentido de la vida". Defiende el abandono del cubículo de la seguridad, del terruño, del árbol que da sombra, para ir en busca de las respuestas, del Quién, como hizo Heródoto hace 2.500 años. Hay que aventurarse en lo desconocido, dejarse guiar por "la magia de viajar" que "actúa como una droga" y en la que el "camino es el tesoro", escribe el reportero polaco en Viajes.
La primera vez
En su caso, la primera vez que cruzó una frontera lo hizo del Este al Oeste, la más brutal, en la que el mero hecho de pasar de un lado a otro representaba una gran emoción, un desafío. En este libro escrito de la mano de Heródoto, Ryszard cuenta que al llegar a Roma en los años cincuenta, de camino a India, unos amigos le ayudaron a comprar un traje italiano para que pudiera desembarazarse de su anticuada indumentaria del telón de acero. Pese a la nueva máscara, Kapuscinski notó que nada había cambiado: todos le miraban como a un extraño porque su otredad estaba en su forma de caminar, de mover las manos, de mirar. "Recuerdo que en 1994, más de cuatro años después de la caída del muro de Berlín, vi a unos alemanes del Este pasear por las calles del Oeste. Se sabía de dónde venían por su inseguridad. Parecían turistas en su propia ciudad".
Permanente búsqueda
La obra periodística y literaria de Kapuscinski, su vida, son la permanente búsqueda del Otro para la mejor divulgación entre los suyos, entre sus lectores, de sus costumbres y pensamientos, porque es en el desconocimiento donde se cultivan los virus del odio y de la guerra. El gran descubrimiento del hombre, asegura a menudo Kapuscinski, no fue la rueda si no ese Otro, cuando la primera tribu-familia de 150 miembros que vivía entre los dos ríos en Mesopotamia se topó con otra tribu-familia y ambos se dieron cuenta de que no estaban solos. ¿Qué hacer ante ese hallazgo?, se pregunta. Tres reacciones son la constante en la historia: ignorarlo, entablar contacto (comercio) o guerrear.
"El problema no es el miedo", dice, "sino la creación de ese miedo a lo desconocido, que es anterior. Cuando un niño se cruza con un desconocido puede reaccionar con temor, si ha sido inducido a ello, y correr a esconderse detrás de la falda de su madre. Pero también puede acercarse despreocupado al desconocido porque ve en él una oportunidad de juego. Se trata de la respuesta natural. Es la educación y la cultura las que nos van separando".
En Viajes, Kapuscinski explica el origen de la hospitalidad, una de las improntas de la civilización griega -acoger al desconocido, darle cobijo y alimento-. Una tradición que se conserva en muchos lugares de África en los que el que nada tiene comparte todo con el extranjero. "Esta costumbre se basa en la creencia griega de que el visitante podía ser un hombre o un dios disfrazado. Esa acogida llevaba pareja una responsabilidad: la seguridad del invitado. Ya nadie conoce de dónde procede esta costumbre ancestral que entiende el encuentro con otra persona como un acontecimiento, como una oportunidad y una fiesta. Nunca como un problema".
Esto no se da en la cultura occidental del siglo XXI, que no padece la escasez, las pandemias y enfermedades, ni el hambre del Tercer Mundo. En esta cultura opulenta todo está basado en el individualismo, en un egocentrismo radical en el que el yo es más importante que el grupo. Es una sociedad en la que el Otro ha dejado de interesar: sólo existo Yo y mis problemas. "Cuando había pocos seres humanos en el planeta, los peligros eran numerosos y las herramientas escasas para hacer frente a los animales salvajes y a la naturaleza, primaba la tribu, el grupo, porque fuera de él era imposible la supervivencia", dice Kapuscinski. "Al desarrollarse la tecnología para luchar contra esos peligros, con la llegada del progreso, surge el individuo. Ya no es necesaria la pertenencia al grupo para sobrevivir, para garantizar la continuidad de la especie. La noción del individuo que está por encima de la tribu es muy reciente".
Kapuscinski se levanta de nuevo. Esta vez para abrir las ventanas. Dentro hace un calor asfixiante; afuera, la temperatura es agradable: 10 grados centígrados tras cinco meses de duro invierno y grandes nevadas.
El maestro, como lo llamó Gabriel García Márquez, se queja de que los medios de comunicación actuales estén inundados de noticias aisladas, casi suspendidas, sin explicación alguna, y que el reportaje esté siendo expulsado de los principales periódicos. "Heródoto era un hombre curioso que se hacía muchas preguntas, y por eso viajó por el mundo de su época en busca de respuestas. Siempre creí que los reporteros éramos los buscadores de contextos, de las causas que explican lo que sucede. Quizá por eso los periódicos son ahora más aburridos y están perdiendo ventas en todo el mundo. Ninguno de los 20 finalistas de la última edición del Lettre-Ulysses del arte del reportaje [premio que se otorga en Berlín], y del que soy miembro del jurado, trabaja en medios de comunicación. Todos tuvieron que dejar sus empleos para dedicarse al gran reportaje. Este género se está trasladando a los libros porque ya no cabe en los periódicos, tan interesados en las pequeñas noticias sin contexto".
"Cuando vemos imágenes de las pateras, con 20 o 40 personas en su interior, empezamos a hablar de inmigración, y los políticos proponen medidas para combatirla o regularla. Un día leemos una noticia sobre la llegada a Italia de un barco con kurdos; otro, el hallazgo de asiáticos encerrados en un camión en Inglaterra; otro, de africanos saltando la valla de Melilla... Pero se trata de pequeñas noticias separadas que no explican nada. Se nos presentan fuera de contexto porque el verdadero contexto es la miseria".
"Cuando existía el telón de acero estábamos aislados. Apenas conocíamos algo del otro lado. Todo nos llegaba distorsionado. No sabíamos siquiera si vivíamos bien o mal porque no había nada distinto con lo que nos pudiéramos comparar. La diferencia hoy es que la televisión por satélite ha llevado las imágenes de nuestra vida a los rincones de África, y esas imágenes son las que han permitido a los africanos tomar conciencia de su verdadera situación, de su pobreza extrema. Cuando se declararon las independencias de India y Pakistán -y después las de la mayoría de los países africanos-, se produjo una gran euforia, una esperanza de que la misma independencia era la solución a los problemas. Se creó el Movimiento de los No Alineados para confrontar a Occidente, pero 20 años después, en 1972, tuvieron que admitir su fracaso, que el mundo desarrollado no estaba dispuesto a atender sus aspiraciones. Ahora, la táctica es otra. Ya no se trata de buscar la confrontación, esta vez el objetivo es intentar la penetración. No es una acción organizada, sólo el débil que busca la igualdad cruzando el mar y los desiertos, jugándose la existencia, para saltar la nueva frontera que separa la muerte segura de la posibilidad de vida. Y los periodistas no estamos informando del contexto, de que los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. Occidente ha creado unas condiciones de desigualdad tales que la única salida de los pobres es jugarse todo para alcanzar ese mundo donde están acumulados los bienes y el bienestar, y es muy hipócrita decirles que ahora ya no pueden cruzar. Es un problema que tiene una solución muy difícil".
En Viajes con Heródoto, Kapuscinski describe cómo hace 2.500 años ya existía una lucha entre Occidente y Oriente, los dos grandes modelos de la época, la democrática Grecia frente a la dictadura persa, y que la primacía de la primera, de Europa, durante los siglos siguientes se libró en las Termópilas y en las aguas de Salamina, con la derrota de Jerjes, el rey de reyes persa. El reportero polaco, el maestro para García Márquez, se niega a aceptar que exista hoy una reedición de esa vieja confrontación con la guerra contra el terrorismo internacional que libra el presidente de EE UU, Bush. "Oriente no es sólo el mundo islámico. Oriente es, sobre todo, China y es India también.
Oriente es el confucionismo, el budismo, el taoísmo... El islam sería el tercer elemento. Centrar toda la atención en ese mundo islámico, intentar crear un problema con él, es un grave error y una manipulación". En el libro, Kapuscinski cuenta que cuando estuvo en Argelia, en la época del golpe de Estado contra Ahmed Ben Bella, le explicaron que había dos islam, el del río, como denominaban al costero -más permeable a las influencias como toda frontera y, por lo tanto, moderado y afable con el Otro-, y el del desierto: severo e impenetrable. "No se puede hablar de una religión monolítica, de un todo homogéneo, pues nada tienen que ver, por ejemplo, el islam bantú africano, en el que no existe el concepto del terrorismo, con el que se profesa en Oriente Próximo. El islam se ha ido enriqueciendo, y de alguna manera modificando, durante su expansión al entrar en contacto con una gran variedad de culturas autóctonas". A mano y a máquina
Kapuscinski se incorpora lentamente de la silla, estira las piernas, cierra la ventana y busca el ejemplar de Historia que le acompañó en sus viajes durante más de 50 años ("Tengo más de otras ediciones", confiesa). Tras mostrarlo a su interlocutor se sienta detrás de la gran mesa de su despacho. Allí, en el lugar donde escribe sus historias, siempre a mano aunque después las pasa a máquina (nunca al ordenador), vuelve a hablar del trabajo de toda su vida y asegura que el gran periodismo es capaz de salvar vidas y de modificar el curso de los acontecimientos, y recuerda para ello lo ocurrido en Somalia antes de la retirada estadounidense. Unas imágenes de televisión de varios soldados norteamericanos muertos y arrastrados por las calles de Mogadiscio crearon en EE UU una opinión pública instantánea en favor de la salida. Kapuscinski juguetea con varios de sus bolígrafos. "Los colecciono. Tengo de la mayoría de los lugares en los que he estado. Son más de 700", asegura desde una sonrisa, "pero muchos no funcionan". Preguntado sobre si conocía algún periodista a quien su primer jefe le hubiera regalado un libro como Historia, responde que la cuestión nos obligaría a sostener otra entrevista de dos horas, a la que parece muy dispuesto.
¿Recomendaría que se estudie a Heródoto, el primer reportero, el primer gran buscador de contextos, en las facultades de periodismo?, pregunta el visitante. Kapuscinski vuelve sonreír: "¿Para qué? Si nadie me va a hacer caso".
Heródoto como guía
EL LIBRO que ahora publica Ryszard Kapuscinski en España es un juego con la historia de la mano de su fundador, Heródoto de Halicarnaso. Se mueve con él por el mundo antiguo y por el moderno. Por India y China, sus primeros viajes como reportero en los años cincuenta. Y por África. En ellos, el joven periodista polaco que era entonces Kapuscinski descubre las limitaciones del idioma hablado y las extraordinarias posibilidades del corporal, de ese conjunto de signos, gestos y olores que los británicos llaman química. En Etiopía recorrió miles de kilómetros junto a su chófer, un hombre prudente que sólo conocía dos palabras en inglés, problem y no problem, sin que esa limitación generara incomunicación alguna entre ellos.
El hallazgo de este vocabulario paralelo y mudo, a menudo invisible para el que no sabe mirar o carece de tiempo para ver, es uno de los elementos fundamentales que determinan su estilo como reportero.
Fue en la agencia de noticias polaca, gracias a la estrechez de sus presupuestos, donde Kapuscinski se topó con el segundo pilar de su forma especialísima de trabajar y de contar historias. Explica en Viajes con Heródoto que sus colegas de las agencias occidentales disponían de dinero abundante para contratar intérpretes y adquirir las potentes radios Zenith Trans-Oceanic, con las que sintonizaban cualquier emisora del mundo. Al no disponer de tales herramientas, Kapuscinski tuvo que pisar las calles y mancharse los zapatos del polvo. "No queda más remedio que andar, preguntar, escuchar, acopiar, atesorar y enhebrar las informaciones, las opiniones y las historias", escribe en Viajes. "No me quejo, porque gracias a esto conozco a muchas personas y me entero de cosas que no aparecen en la prensa y en la radio".
La curiosidad periodística, la necesidad de interrogar al Otro, de interesarse por él, se ha convertido en una parte inseparable de su carácter. De su forma de ser. Terminada la entrevista, sentados en un taxi en dirección al restaurante Quianti, uno de sus favoritos en Varsovia, Kapuscinski se acomoda en el asiento delantero y desde él pregunta al conductor, provocándole una conversación. Agnieszka Flisek, una de sus ayudantes que lleva cuatro años con él, asegura que siempre es así: "Cuando me conoció se interesó por mi vida. Pensé que era sólo un gesto de educación del gran hombre, pero después comprendí que no era una excepción. Es su forma de estar en la vida".
dilluns, de juny 05, 2006
Or maybe Chile? ;)
Bienvenidos a San Pedro de Atacama Chile
San Pedro is the village to visit Atacama desert, in the north of Chile.
San Pedro is the village to visit Atacama desert, in the north of Chile.
Kruger National Park
Kruger National Park - Official Site - Wilderness Trails, 4x4, Adventure, Game Drives, Guided Walks, Mountain Bike Trails
If u don't know what to do this summer, u should consider this! Wonderful country, South Africa. Believe me. ;)
If u don't know what to do this summer, u should consider this! Wonderful country, South Africa. Believe me. ;)
divendres, de juny 02, 2006
"Integrisme verd"
Una mica de debat mai està malament ;) De la web del "Centre d'Estudis Jordi Pujol".
dimecres, de maig 31, 2006
diumenge, de maig 28, 2006
dimarts, de maig 23, 2006
dissabte, de maig 20, 2006
dissabte, de maig 06, 2006
Aquesta tarda, acrobàcies aèries a la platja de Barcelona
Entrevista a un dels pilots: LA VANGUARDIA DIGITAL - "Vuelo y los problemas se quedan abajo"
dimarts, de maig 02, 2006
dilluns, de maig 01, 2006
dijous, d’abril 27, 2006
dimecres, d’abril 26, 2006
dimarts, d’abril 25, 2006
divendres, d’abril 21, 2006
dilluns, d’abril 17, 2006
Restaurant "Tragabuches", a Ronda (Màlaga)
Esmentat per Karlos Argiñano al seu programa de TV: Pagina nueva 1
diumenge, d’abril 16, 2006
Llibre "El pintor de batallas", d'Arturo Pérez-Reverte
Encara que el llibre que m'estic llegint ara és aquest. Com diu no sé on, "el seu llibre més personal". Pot ser: l'explicació a tants anys de reporter de guerra via una novel·la.
divendres, d’abril 14, 2006
divendres, d’abril 07, 2006
dijous, d’abril 06, 2006
Guia de Cursos d'Estiu
Properament aquí, info sobre cursos d'estiu 2006 a les universitats catalanes: Guia de Cursos d'Estiu
dimarts, d’abril 04, 2006
dimarts, de març 28, 2006
EXPOELEARNING
La setmana passada va tenir lloc a Barcelona aquesta fira sobre e-learning: EXPOELEARNING
Desgraciadament, me la vaig perdre...
Desgraciadament, me la vaig perdre...
dimarts, de març 14, 2006
Apuntat als 10 km de la marató de Barcelona
El 26 de març és la marató de Barcelona. Però també es poden fer 10 km: hi anirem part de la meva família política (Gabi, Micki i Helena) i jo. Amb l'inestimable suport de la resta: Sílvia, Josep, Eva, Judith i Montse. ;)
dimarts, de març 07, 2006
Bloc de Miquel Estapé, alcalde de la Roca
Bloc de Miquel Estapé, alcalde de la Roca i que era el Regidor que participava a les reunions de seguiment de l'Auditoria Ambiental del municipi.
divendres, de febrer 24, 2006
dilluns, de febrer 20, 2006
Mitja Marató Gavà-Castelldefels-Gavà
El meu cunyat Micki i un servidor vam fer 2h 01'. Enhorabona per la seva primera mitja marató!!! Temps fresquet, amb una mica de pluja i tot. Sort d'això, perquè arriba a fer sol i...
diumenge, de febrer 19, 2006
Marató BCN + cursa 10 km
El 26 de març de 2006 és la Marató de Barcelona. També fan una cursa de 10 km, hi anem?? (aquesta vegada, és massa la Marató... :)
dijous, de febrer 16, 2006
Book "Freakonomics"
I've been recommended (thanks, Karen!) to read this book - Freakonomics: A Rogue Economist Explores the Hidden Side of Everything by Steven D. Levitt and Stephen J. Dubner - William Morrow, 2005
dimarts, de febrer 14, 2006
M'estic llegint aquest llibre
"La Tierra es plana", de Thomas Friedman. Ed. Martínez Roca, Madrid 2006.
dijous, de febrer 09, 2006
dimarts, de febrer 07, 2006
Nice apartments in Barcelona
Are you coming to Barcelona and need an apartment to stay? This is YOUR place. ;)
dissabte, de gener 28, 2006
Aquí se habla. Un recorrido por las lenguas amenazadas
Sembla un llibre interessant: Aquí se habla. Un recorrido por las lenguas amenazadas
dimecres, de gener 25, 2006
dilluns, de gener 23, 2006
diumenge, de gener 22, 2006
Resultats mitja marató Terrassa
Gabi: 1h 49' 24''
Rafa: 2h 00' 42''
Estic destrossat... :)
Propera mitja marató: Granollers? (5-feb) Gavà? (19-feb)
Rafa: 2h 00' 42''
Estic destrossat... :)
Propera mitja marató: Granollers? (5-feb) Gavà? (19-feb)
dissabte, de gener 21, 2006
La Vanguardia - "L'Hospitalet será el Brooklyn catalán"
M'ha agradat aquest article: La Vanguardia - "L'Hospitalet será el Brooklyn catalán"
Links Granada
He trobat aquesta colecció de links de Granada: Rafael Estrella » Mis enlaces de Granada
Mitja Marató Terrassa
I aquest diumenge: la Mitja Marató de Terrassa (la primera de la temporada, veurem què tal, entrenats no ho estem gaire, la veritat... :)
divendres, de gener 20, 2006
Etiòpia, setmana santa 2001

Va ser guapo el viatge a Etiòpia que vam fer el 2001. Tinc ganes de veure el quadre que va fer el pare de la Loles a partir d'aquesta foto. La foto la vaig fer jo :) i el quadre està al menjador de casa de la Loles. La vam fer en un mercat, al mig del no-res, a mig camí entre Lalibella i Gondar, mentre feiem la ruta històrica del nord del país.
dimecres, de gener 18, 2006
dissabte, de gener 14, 2006
"Lecturas con sentido del 2005"
Llistat molt recomanable, el que fa cada any en Jordi Nadal, a Infonomia.com. També hi ha els llistat d'alguns anys passats (com a mínim, que jo recordi, del 2002 al 2004).
Lecturas con sentido del 2005.
Lecturas con sentido del 2005.
dimecres, de gener 11, 2006
dimarts, de gener 10, 2006
diumenge, de gener 08, 2006
dissabte, de gener 07, 2006
dijous, de gener 05, 2006
Blog de Mentxu Ramilo
dimecres, de gener 04, 2006
Rafa López
Rafa López és un company del cole i una màquina absoluta de les arts marcials: molta sort al proper combat a Las Vegas!!! (on competirà amb el suport de la "plataforma proseleccions catalanes").
dimarts, de gener 03, 2006
"Los 2 lados de la cama"
I després de la visita a Querol, hem anat a veure aquesta peli. Està bé. Hem passat una bona estona, les cançons són de la "nostra" època. ;)
diumenge, de gener 01, 2006
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